Injerto óseo dental: cuándo se necesita y cómo es el proceso
El injerto óseo dental es un procedimiento clave en odontología avanzada, especialmente cuando existe pérdida de hueso en el maxilar o la mandíbula. Cuando el hueso no tiene el volumen o la calidad necesaria, no es posible colocar implantes dentales con estabilidad ni garantizar resultados duraderos.
En esta guía completa te explico cuándo se necesita un injerto óseo, los diferentes tipos de injertos, cómo se realiza la cirugía y qué cuidados son esenciales para una correcta recuperación y regeneración ósea.
¿Qué es un injerto óseo dental?
Un injerto óseo dental es un procedimiento mediante el cual se añade material óseo —natural o sintético— a una zona donde el hueso se ha perdido. Su finalidad es recuperar el volumen y densidad necesarios para colocar un implante dental o reconstruir estructuras dañadas por enfermedad periodontal, traumatismos o pérdida dental prolongada.
El hueso necesita estímulo constante para mantenerse. Cuando falta un diente, el hueso comienza a reabsorberse de forma natural, dificultando la colocación futura de implantes.
¿Cuándo se necesita un injerto óseo?
✔ 1. Pérdida dental y reabsorción ósea
Tras la pérdida de un diente, el hueso comienza a deteriorarse por falta de estímulo. Este proceso ocurre desde las primeras semanas y puede comprometer la colocación de un implante dental.
✔ 2. Enfermedad periodontal (periodontitis)
La periodontitis avanzada destruye el hueso que sostiene los dientes. En estos casos, un injerto puede ayudar a recuperar la estructura perdida y evitar complicaciones mayores.
✔ 3. Traumatismos o fracturas
Accidentes o golpes pueden causar pérdida parcial o total del hueso. El injerto permite restaurar la anatomía y preparar la zona para una futura rehabilitación.
✔ 4. Alteraciones del desarrollo
Algunas personas presentan déficit óseo congénito. El injerto ayuda a corregir este tipo de alteraciones y mejorar la función masticatoria.
Tipos de injerto óseo utilizados en odontología
🦷 Injerto autólogo (del propio paciente)
Se obtiene del propio paciente (mentón, rama mandibular o pelvis). Es el tipo con mayor compatibilidad y mejor integración.
🦷 Aloinjerto (de donante humano)
Procede de bancos de hueso certificados. Es seguro y evita la necesidad de una segunda cirugía para obtener el injerto.
🦷 Xenoinjerto (origen animal)
Generalmente bovino. Es muy estable y se utiliza para rellenar defectos óseos de tamaño moderado.
🦷 Injerto sintético
Fabricado en laboratorio. Es biocompatible y adecuado para defectos pequeños o como complemento de otros injertos.
Evaluación previa y diagnóstico
El especialista realiza una valoración clínica acompañada de estudios como la radiografía panorámica y el escáner 3D (CBCT), que permiten conocer la calidad y cantidad del hueso disponible.
El CBCT 3D ofrece una visión completa del maxilar, aportando precisión en la planificación del injerto y los implantes.
¿Cómo se realiza la cirugía del injerto óseo?
✔ 1. Anestesia o sedación
Garantiza comodidad y seguridad durante todo el procedimiento.
✔ 2. Preparación del área
Se accede al hueso mediante una pequeña incisión y se limpia la zona.
✔ 3. Colocación del injerto
El material óseo se ajusta y fija con membranas especiales o pequeños tornillos.
✔ 4. Cierre y sutura
La zona se protege para permitir la correcta regeneración durante los meses posteriores.
Recuperación y cuidados después del injerto óseo
ℹ Control del dolor e inflamación
Se maneja con medicación indicada por el especialista y aplicación de frío local.
ℹ Alimentación
Dieta blanda durante los primeros días. Evitar alimentos duros, calientes o crujientes.
ℹ Higiene oral
Enjuagues suaves según indicación profesional. Evitar cepillar la zona las primeras 24 horas.
⚠ Hábitos a evitar
No fumar, no hacer ejercicio intenso y no manipular la zona con los dedos o la lengua.
Relación entre injerto óseo e implantes dentales
Para colocar un implante dental con éxito, el hueso debe tener el volumen y la densidad adecuados. Cuando existe pérdida ósea importante, el injerto actúa como base para lograr una correcta osteointegración.
El tiempo habitual entre un injerto y la colocación del implante suele ser de 3 a 6 meses, dependiendo del tipo de material utilizado y de la regeneración del paciente.
Riesgos y posibles complicaciones
Aunque es un procedimiento seguro, pueden presentarse complicaciones como infección, falta de integración, inflamación prolongada o sangrado. El seguimiento profesional es clave para detectarlas a tiempo.
Conclusión
El injerto óseo dental es una técnica eficaz, segura y fundamental cuando existe pérdida de hueso. Permite recuperar función, estética y preparar la zona para la colocación de implantes con resultados duraderos.
Si deseas una valoración personalizada, puedes contactar con nosotros.
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